Los recuerdos

Estas breves líneas son para traer al presente un recuerdo de hace tres años. Cuando las primeras cajas del libro ‘De paso por los días’ llegaron para el acto público de presentación.

Desde entonces, ha habido dos mudanzas. Ya no son las mismas las paredes de mi casa ni de la oficina, pero la poesía sigue siendo mi espacio. Y hoy ha sido por varios motivos un día de recuerdo y nuevos sueños.

La poesía es mi casa junto a la gente que me quiere y me cuida, junto a la que se fue tal día como hoy y sigue en el corazón.

Adiós a Paca Aguirre

La primera vez que hablé con Francisca Aguirre fue en 2011, en los jardines de la Residencia de Estudiantes, mientras ambas hacíamos tiempo para una lectura de Ledo Ivo. Su hija nos presentó y nos dejó conversando como si fuéramos cómplices aunque nos acabábamos de conocer. 

Gracias a ese momento de confidencias en solitario pude vencer mis miedos y decirla que la admiraba y era un ejemplo para mí. Su etiqueta como poeta «tardía», (había publicado su primer libro con 42 años), me hacía albergar esperanzas. En aquel momento yo andaba a vueltas con un libro, confiando acabarlo pronto en una especie de sortilegio mágico en el que ella era inspiración y guía. Recuerdo que me dijo que no tuviera prisa. Que a ella le había dado tiempo a todo. 

Desde ayer, cuando el telediario me dejó estremecida con la noticia de su muerte, he rememorado aquella conversación y los encuentros que vinieron después: los literarios y los informales en los que además de la poeta pude descubrir a una mujer valiente y generosa, testigo y memoria, lucidez y calor.

Agradezco al tiempo que los 88 años vividos la hayan permitido disfrutar de merecidos homenajes y reconocimientos en los que siempre se mostraba feliz como la niña feliz que no pudo ser. Esa mirada emocionada y emocionante tan llena de brillo y matices se ha apagado, pero nos quedan algunos recuerdos memorables y toda su obra para mantenerla cerca.

Día de la poesía

En 1998 la UNESCO propuso celebrar el Día Mundial de la Poesía cada 21 de marzo, con el propósito “de consagrar la palabra esencial y la reflexión sobre nuestro tiempo”.

Para quienes celebramos la poesía cada día, como celebramos seguir vivos, no deja de ser una anécdota, una llamada de atención en el calendario, un día en el que la poesía, oculta y ocultada el resto del año, tiene unos minutos en las noticias.

¿Cómo puede celebrar el Día Mundial de la Poesía un poeta? En mi caso, viene siendo una fiesta discreta, un día en el que, año tras año, reitero mi gratitud hacia la poesía por haberse cruzado en mi camino, por haberme tentado, como lectora primero y como autora después; por haberme fascinado desde que siendo niña me topé con Gloria Fuertes. 

Sin esos pasos no hubieran llegado los libros colectivos que sirvieron para darme confianza ni el sueño cumplido y hecho papel en «De paso por los días» (Bartleby, 2016). 

La poesía también me ha permitido conocer a algunas de las personas que hoy llenan mi vida de amistad y alegría, de amor y camaradería, de aprendizaje compartido. 

Hace unos días puse todos los libros juntos con el fin de seleccionar poemas para una lectura en el marco de un taller de creación literaria. Fénix se sentó junto a ellos consciente de que en los nuevos poemas también estará él.

Cuanto hoy pueda brindar por ella, será poco para agradecer todo lo recibido. ¡Salud y poesía!

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