15-3-2018
Este viaje ha
surgido de repente, apuntando con sus agujas y su azar a la fuerza de la vida,
para abrazar a dos nuevos seres, dos niñas que duermen y aprenden a mirar el
mundo, y a su madre y a su padre, que no cesan de descubrir que todo es totalmente
nuevo.
Como siempre, llevo lectura. Como pocas veces,
apenas la he tocado.
Mi mundo son las nubes, un paisaje repleto de matices entre el sol, las tormentas y el arco iris, entre cerezos y almendros en flor que se escapan a la torpeza de mis dedos (es difícil apresar ese instante desde un tren de alta velocidad), entre ríos y acequias generosas.
Ojalá todo el azul y todos los violetas que voy sumando
destierren ciertas tristezas, esas sombras que se mantienen en vilo. Contemplo
este paisaje abierto y quiero ser esperanza.