La nevada

Abrir los ojos en la sierra y descubrir que la noche se inventó el paisaje del frio, en la víspera de la primavera.

Volver a ser la huella que inaugura la mañana, avanzar con miedo antes de la sal y disfrutar de la nieve, ya desde la ventanilla del bus.

Los charcos son espejos helados y los árboles visten de blanco. A lo lejos, el sol se intuye sobre Madrid.

Entre nubes

15-3-2018

Este viaje ha surgido de repente, apuntando con sus agujas y su azar a la fuerza de la vida, para abrazar a dos nuevos seres, dos niñas que duermen y aprenden a mirar el mundo, y a su madre y a su padre, que no cesan de descubrir que todo es totalmente nuevo. 


Como siempre, llevo lectura. Como pocas veces, apenas la he tocado.


Mi mundo son las nubes, un paisaje repleto de matices entre el sol, las tormentas y el arco iris, entre cerezos y almendros en flor que se escapan a la torpeza de mis dedos (es difícil apresar ese instante desde un tren de alta velocidad), entre ríos y acequias generosas.

Ojalá todo el azul y todos los violetas que voy sumando destierren ciertas tristezas, esas sombras que se mantienen en vilo. Contemplo este paisaje abierto y quiero ser esperanza.

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